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La religión ecológica y sus apóstoles mediáticos.

Diciembre 19, 2009

Recuerdo una frase de Don Arturo Pérez-Reverte en alguna entrevista o artículo donde decía, parafraseando, que “no existe un hombre lúcido que se sienta como un héroe vencido”. El sentido de dicha reflexión se siente hoy en día de manera flagrante sin más que leer las noticias, ver la televisión o escuchar a los parroquianos de cualquier cafetería de este país. Cuando uno se replantea ciertas aseveraciones o comportamientos socialmente aceptados y políticamente correctos, se convierte automáticamente en un conspiranoico, un ególatra que sólo quiere llamar la atención o en un ‘porculero’ que disfruta llevando la contraria. Personalmente soy de llevar mucho la contraria, pero porque usualmente las opiniones que uno ve expresadas en público tienen tintes mucho más religiosos que argumentables y no puedo reprimir mi necesidad de enfrentarme a todo lo que me parezca dogmático y aparentemente, arbitrario.

No me parece mal que cualquiera airee sus creencias en público si le apetece o que un grupo de personas, en torno a una convicción que no necesita ser demostrada, se coordine y realice actividades en común. De hecho, me parece una expresión de libertad tal, que suelo incitar a dichos comportamientos cuando veo inquietud pero poca voluntad. Otra cosa es que dichas opiniones se conviertan en supuestas verdades inmóviles y que ello tenga consecuencias políticas, sociales, económicas, etc.

¿Cuantos de nosotros son capaces de negar que existe cambio climático? ¿Y de afirmarlo? En cualquiera de los dos casos, ¿por qué nos posicionamos en esa opinión? No hablamos del sexo de los ángeles, no hablamos de si existe Dios, no hablamos de definir el amor, hablamos de un concepto analizable, contrastable y sujeto a la metodología científica. Entonces, ¿como puede haber ‘opiniones’? ¿Cómo es que no hay un consenso claro mundial que haga que todos sepamos qué sucede?

Algunos pensareis ‘claro que hay consenso: hay cambio climático’ y yo, que me considero documentado (fuera de los medios de masas, centrado en publicaciones científicas rigurosas) y que he debatido el tema con científicos informados estaré de acuerdo. Bien, estamos todos de acuerdo en que hay cambio climático. Las temperaturas se mueven con cierta tendencia cambiante por lo que arrojan los estudios. La cuestión no es esa, lo importante es, ¿por qué se da este ‘cambio climático’? Y aquí empieza la crisis de fe.

La obsesión actual de todos los ecologistas del mundo y de los gobiernos del primer mundo reside en limitar las emisiones de CO2, porque ello evitará que sigamos siendo la causa del calentamiento global. Y yo me planteo (junto a muchos otros en el mundo [1]), ¿nadie discute que esto sea verdad? No me refiero a que lo discuta un científico, porque hay una gran parte de la comunidad científica que no se pliega a este convencimiento global acerca del CO2. ¿Tan patéticos somos en sociedad, que basta con que nos bombardeen con algo, para que acabemos acatándolo sin más que creernos que ‘lo dicen los científicos’? ¿Qué sucede si alguien levanta la mano y dice que las emisiones de CO2 no son las culpables y que la culpabilidad del hombre en relación al calentamiento global no es tal? Yo he tenido esta conversación varias veces y suele ser de este estilo:

- Pues el calentamiento global no es culpa del hombre

- ¡Si, claro! ¡Vas a ser tú más listo que el resto del mundo!

- No, es que hay estudios que lo demuestran.

- ¿Si? Venga, ¿donde?

- Pues aparte de en revistas científicas, en registros de temperaturas, en documentación histórica… Por cierto, ¿dónde están los estudios que sí lo demuestan?

Este tipo de diálogo continúa en la dirección de tal o cual documental de Al Gore, tal foto de tal glaciar, que si no se qué patos se mueren en petróleo (no sé que tiene que ver con el calor y el CO2, pero lo mentan) o que si el nivel del mar está subiendo nosecuantos centímetros al año. En ese momento se acuerda uno de Boadella con lo de que “lo peor que le puede pasar a uno es tener razón, porque será víctima de los medios de comunicación”. Nadie habla de la radiación solar, o de los periodos de calentamiento y enfriamiento que se llevan sucediendo en la historia del planeta desde que se tienen registros de temperatura (la geología ha ayudado mucho en este campo), nadie habla de que el CO2 tiene un porcentaje irrisorio dentro de los gases atmosféricos con efecto invernadero, nadie habla de que las simulaciones empleadas para predecir las temperaturas no tienen en cuenta la realimentación por vapor de agua (las nubes) [2] o de que un sólo volcán puede expulsar más CO2 a la atmósfera en una explosión que toda la industria que podamos imaginar y por supuesto, nadie habla de que las grandes potencias del mundo quieren evitar a toda costa que los paises en vias de desarrollo o los tercermundistas sean capaces de desarrollar una industria en igualdad de condiciones que la que el mundo industrializado lleva empleando desde hace dos siglos.

Estudio del Dr. Easterbrook acerca de periodos de enfriamiento y calentamiento

Los abogados son listos: si hay un crimen, hay un móvil. ¿Acaso nos creemos realmente que tanto bombardeo durante años sobre este asunto, confundiendo términos y mezclando conceptos, no tiene un fondo en el que alguien gana algo? Aunque no haya un consenso público mundial firme, apoyado en las pruebas, ¿no deberíamos plantearnos, como ciudadanos maduros, el cuestionar todo este tipo de catastrofismos de una manera más sensata? Cuando un montón de gente comparte una creencia sin necesidad de pruebas no se habla de ciencia, sino de religión. Y es una religión extendida por unos medios de comunicación al servicio de los intereses de una sociedad en decadencia que se deja manipular mediante una propaganda que nos hace sentir mejor persona si separamos nuestra basura en distintas bolsitas.

Referencias:

[1] Lista de científicos que se enfrentan a la corriente mediática sobre el cambio climático

[2] Explicación por parte del Dr. Easterbrook acerca de datos y predicción acerca del clima [en PDF].

[3] Gráficas y explicaciones alternativas a la corriente mediática sobre el origen del cambio climático.

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En este post no hay porno ni tetas gordas.

Diciembre 15, 2009

Pues eso, que no voy a publicar nada de porno ni de tetas gordas pero seguro que el número de visitas de este post a través de buscadores duplica como mínimo al resto de posts del blog.

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Pandora XBox…

Noviembre 16, 2009

Nunca he sido de consolas, la verdad. Siempre me ha llamado mucho más la atención tener un buen ordenador, versatil, en el que poder jugar sin que sea exclusivamente para ello. Mis primos, por el contrario, siempre han tenido todas las consolas del mundo. Recuerdo Game Gear, Game Boy, Mega Drive, Saturn, Game Cube y Playstations. También recuerdo como, de la Playstation, no tenía casi ni un juego original, lo cual me llamaba la atención muchísimo en aquella época.

Pasados los años, conocí el dato de que gran parte de la fama y éxito comercial de una consola residía en la facilidad para copiar los juegos. Viendo los precios actuales de los mismos y el nivel de entretenimiento mínimo que ofrecen la mayoría, me parece del género imbecil que las compañías pretendan hacernos creer que cuentan con que los usuarios van a comprar todos los juegos. Pues así estamos, con el precedente de Sony (por ejemplo) con su Playstation, a la que se le pone “un chip” y acepta juegos piratas. Casualmente Sony es una de las empresas que gestaron el estándar de los soportes físicos como CD y DVD, y reciben dinero por el simple hecho de existir estos dispositivos. Aparte está el que un porcentaje que desconozco, pero elevado, de los dispositivos de grabación de CD y DVD, son de Sony. Aparte, claro, Sony es una de las mayores productoras del mundo y está presente en todas las entidades de gestión (SGAE, por ejemplo) de alguna manera, por lo que obtiene beneficios indirectos de medidas “anti-piratería” como cánones y demás.

Toda esta parrafada viene a cuento de que, si yo que soy el último mono en lo que a tecnologías del entretenimiento, industria discográfica y consolas se refiere, y soy capaz de llegar a la conclusióin de que nada es casual y que la Play venía con un plan más que pensado para facilitar su modificación, las compañías que se juegan miles de millones en un producto igual le han echado una pensadita. Pues ahora viene Microsoft y decide vetar a todos los usuarios de sus videoconsolas XBox 360 que estén modificadas. Obviando que esto puede violar directamente derechos como el de la privacidad en las comunicaciones o intimidad (puesto que la XBox es de su dueño y la conexión es de su dueño, no son de Microsoft), ¿realmente nos quieren convencer de que no es algo premeditado? ¿Realmente no contaban con vender millones de consolas fáciles de modificar para inutilizarlas con toda la supuesta “validez moral y legal” de fondo, justo antes de Navidades?

Por suerte los usuarios de hoy en día no son los de hace veinte años, que se tragaban todo lo que viniera de empresas como Microsoft… ¿O si?

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Elvira y Fortek

Noviembre 6, 2009

Hoy ha habido dos momentos en los que algo me ha tocado y por poco se me resbala una lagrimilla. La primera ha sido caminando de vuelta a casa tras un día bastante pesado de trabajo. Mi lector de música estaba en modo aleatorio y me ha sorprendido una canción que no había escuchado todavía. Alba Molina y una guitarra flamenca de fondo. “Caracola” se llama el tema y es parte del disco Tucara. No puedo identificar qué ha sido exactamente, pero en algún punto de los primeros cuarenta segundos del tema he tenido que reprimirme para que no se me descolgara el moquillo en mitad de la calle. La segunda ocasión que me ha emocionado hoy se ha dado viendo Noticias 2. Elvira y Fortek son dos ancianos de Berlín que se vieron separados por el muro. “No me escribas más, porque van a pensar aquí que soy un espía”. Cincuenta años después, se encuentran casualmente en una estación de tren… Y se casan. Elvira y Fortek. Que vivan los novios.

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Tan seguros.

Noviembre 1, 2009

Recicla papel, no porque se ahorre dinero, sino porque eres ecologista y claro, tú no quieres no ser ecologista, ¿verdad? Y confía en la ciencia, porque si lo dice un científico, ¿como no va a ser verdad? Y vacúnate contra la gripe de turno, extremadamente mortal y dañina, a pesar de que no tengas capacidad para saber si es mejor o peor. Fíate. Se correcto. Pero no seas de esos correctos que hacen lo que su interior les dice, aunque se equivoquen después, sino haz lo que debe ser correcto.

Sé un demócrata, a pesar de que hayan deformado esa palabra hasta extremos vomitivos. Sé innovador, investigador, emprendedor, pero emprende con el pan de tus hijos a ser posible. Estudia una carrera, prestigiosa, para que así puedas vivir hasta los treinta años sin saber lo que es el mundo de verdad. No hagas chistes de negros, porque todos saben que los negros no tienen sentido del humor. No folles con gordos, porque no podrás contarlo después. Baila, canta, emborráchate y fuma aunque no quieras, ¿o prefieres ser un soso? Sigue el camino, no tú camino, ¡a ver si vas a llegar a algún sitio o algo por el estilo!

No te separes de “la verdad”, porque puede ser que la veas con perspectiva y te dé por pensar, por buscar piedras y por tirárselas a más de uno. O mejor, que llegue un listo y reclute todos-somos-martas inmigrantes y en paro. Pero saldremos de la crisis, porque las fábricas de tanques siempre han dado mucho trabajo. Pena que Polonia nos quede tan lejos.

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Edison, ¡qué trianero!

Octubre 19, 2009

Consultando en los nuevos paneles de las paradas de autobús de TUSSAM podemos comprobar que Edison no sólo era un impulsivo patentador, sino que nació en Triana o alrededores. No hay más que observar la grafía de su nombre y de su primer apellido propuesta por el Ayuntamiento de Sevilla.

Artimaña de TUSSAM para no pagar por la patente del primer apellido de Edison

Artimaña de TUSSAM para no pagar por la patente del primer apellido ni por el nombre de pila de Edison.

Si es que sólo le falta la tilde de “Tomás” .

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Periodistas devaluados II

Octubre 19, 2009

La Sexta. Programa “Denominación de origen”. Alarde de documentación. Entrevista a miembros de tribus urbanas o diversas corrientes “frikis”. Momento niñas en parque con pelo rojo brillante, flequillo compacto hasta media frente y ropa más o menos normal, aunque llamativa. “Nosotras somos de corriente Pin-up”. Y en los subtítulos aparce “Se inspiran en Betty Boop”.

Vuestra puta madre, periodistas. A ver si leemos un poquito más: BETTIE PAGE.

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Periodistas devaluados.

Octubre 16, 2009

“Que nuestras viviendas se están devaluando, es algo evidente.” Lo que es evidente es que hoy en día el sueldo de periodista no da para comprar un diccionario. Re-ba-jar, subnormales, el verbo es rebajar. Ninguna casa ha perdido valor, sólo están bajando de precio de venta.

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Ojos brillantes.

Octubre 16, 2009

Hace tiempo que debería haber compartido esto. Hay una serie de conferencias que se dan anualmente en Monterrey (creo), llamadas TED. Los conferenciantes suelen ser personas muy centradas en la creatividad y en ver las cosas de diferente manera a “lo corriente”.

Sinceramente creo que esta conferencia merece la pena, como muchas otras, y me gustaría compartirla con vosotros.

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El dilema del mono y el güisqui.

Octubre 16, 2009

En cierta sala de fiestas servían copas hasta altas horas de la noche. Era una sala concurrida y conocida, pero esa noche estaba bastante tranquila en lo que a público se refiere. La gente iba allí sabiendo que sucedían cosas raras o al menos llamativas. Sin ir más lejos, esa noche, había un mono atado con un cordel burdeos a un extremo de la barra. El animal estaba sentado en su rincón, observando como el pianista tocaba incansablemente. El pianista era bueno. Llevaba años tocando allí y era capaz de pasar horas sin parar de apretar las teclas y atendiendo las peticiones de los clientes.

Se abrieron las puertas del local y entró un caballero de aspecto cansado. No todos los días puede uno usar la palabra taciturno, pero en este caso es perfecta. El caballero dejó su gabardina a la chica del guardarropa y se aproximó a la barra lentamente. Llamó al camarero y le pidió un güisqui doble con hielo. El camareró se lo sirvió.

- Son siete cincuenta, caballero.
- Un segundo, por favor.

El cliente se giró para buscar su cartera en el bolsillo trasero del pantalón. La sacó cuidadosamente y al volver a su posición observó que el mono estaba frente a él, de cuclillas en la barra y con sus genitales metidos hasta el pubis en el güisqui recién servido. El camarero estaba de espaldas colocando la botella. En un abrir y cerrar de ojos el mono se levantó y se alejó rapida, pero sigilosamente, hasta su rincón, donde volvió a sentarse como si nada hubiera pasado. De fondo se oía un pequeño ritmo de swing, que hizo que el trayecto del mono fuera, si cabe, aun más gracioso, como de película muda. El camarero se giró y tomó un billete de diez euros que sostenia el cliente, que aun tenía la mirada perdida mirando al mono, con cara de no entender lo que pasaba.

- Disculpe, camarero.
- ¿Si, señor?
- Póngame otro güisqui.
- Apenas ha tocado el que le he …
- Ya lo sé, pero es asunto mío.

El camarero retiró la copa y empezó a servir la nueva. De repente sonaron acordes tétricos y profundos, como de requiem. Alguna petición inoportuna, posiblemente. Parecía como si presagiase la tragedia. El mono miró fugazmente hacia el cliente, que lo notó. Cruzaron miradas.

- Son siete cincuenta.

De nuevo, pero de manera estudiada, el cliente giró la cabeza como buscando la cartera, pero se giró rápidamente sin acabar la maniobra. Dos enormes testículos de mono se confundían con los cubitos de hielo del nuevo güisqui.

- ¡Camarero! – El camarero se giró y observó la escena. – ¿Me puede usted explicar por qué el mono hace esto? ¡Es la segunda vez en menos de tres minutos!

El camarero respondió con una serenidad sorprendente.
- No es la primera vez que pasa, pero no es culpa mía ni de la sala. El mono es del pianista, así que él responde por el animal.

El cliente se levantó sulfurado, a la vez que sonaba una melodía pesada a la vez que sensual; una melodía completamente inadecuada de nuevo. Se aproximó pesadamente al pianista y le tocó dos veces con el índice en el hombro.

- ¿Si? – El pianista ni siquiera se digno a girarse
- ¿Sabe usted por qué el puto mono mete los cojones en mi güisqui?

Y el pianista, tras un pequeño momento de duda respondió.

- Pues ahora mismo no caigo, pero si me la tararea, lo mismo…