No, si ya verás tú como…

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Contribuir con la flechita

Inspirado por un post de mi amigo Chema me he acordado de una historia que he usado algunas veces para ejemplificar la estupidez que rige a mi supuesto futuro profesional si me dedico a la ingeniería diseñando. Supongamos que en el Imperio Romano se propone un concurso público para proponer una solución para que el ejército romano pudiese cruzar el Rubicón. Un buen ingeniero, formado en la filosofía de gestionar sus recursos y ser creativo a la par que resolutivo realiza su presentación Power Point versión XII.II y va a ver al César para contarle:

– ¿Que nos presenta?

– Bueno… Mi solución es barata, ya que la materia prima es piedra, que tenemos en stock. La mano de obra no es necesariamente abundante, ya que el río no es excesivamente ancho y las estructuras proporcionan solidez contrastada, ya que la estructura de arcos de medio punto ha sido probado en muchos proyectos anteriores y han dado excelentes resultados.

César miraría al joven ingeniero con visos de aprobar el proyecto, pero en ese instante entraría el encargado de marquetin del Imperio y haría la pregunta más temida para un ingeniero actual:

– ¿Y cuanto va a durar en pie ese proyecto?

El ingeniero, lleno de orgullo y satisfacción hincharía su pecho y respondería alto y claro:

– Por lo menos dos mil años.

Y el encargado de márquetin diría que tienen hecho un estudio que asegura que los usuarios de puentes prefieren cambiar de puente para cruzar un río cada diez meses, por lo que ese puente no sería rentable.

Ésto, que parece una coña (de hecho lo es), fue lo que me contó un profe en plena clase de electrónica en segundo de carrera. “Time To Market”, que viene a ser el tiempo que el departamento de márquetin le da al resto de la empresa para que lo que ya están vendiendo, independientemente de que sea tecnológicamente viable, se fabrique y se venda. Hace años la gente cambiaba de móvil cada 18 meses, no porque se estropeasen o porque hubiese alguno más necesario, sino porque se cansan… o los convencen de que estén cansados.

Vivimos imbuidos por la necesidad de consumir sin pensar en por qué. Hace mil años la gente era católica en Europa y punto… sin pensar por qué. La cosa es no pensar. Y yo estoy muy contento por no sorprenderme por lo que dice el video que enlazo ahí abajo, pese a lo exagerado que pueda ser en algunos momentos, puesto que no creo que haya que ser muy avispado para darse cuenta de todo lo que pasa. Ahora están gordos los presidentes de corporaciones y hace mil años estaban gordos los obispos.

Yo sigo usando mi Nokia 3210 de repuesto y que sigan riéndose los que quieran.

Video: La historia de las cosas

Web: The Story of Stuff

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Navegación en la entrada única

Un pensamiento en “Contribuir con la flechita

  1. Chema en dijo:

    Nos hemos acostumbrado a asociar consumo con bienestar, un 20% del planeta esta arrasando con el 80% restante, y como dice el García, a pesar de todo esto, ni progresamos ni somos felices.

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