No, si ya verás tú como…

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Piratería, buenos productos y comodidad.

En estos días de revuelta con los mercados, la economía productiva por los suelos, los golpes de pecho (y no de pecho) de industrias anticuadas, irregularidades e ilegalidades en entidades destinadas a defender a autores, mediocridad en los servicios y bienestar económico de supervivencia en el primer mundo; posiblemente lo que sea más fácil es hacer las cosas bien y caer en que la gente quiere productos de calidad y, sobre todo, que no les compliquen la vida.

Si a mi abuela, cuando vio su primer televisor, le hubieran dicho que iban a inventar un cacharrito del damaño de una zapatilla para hacer que uno pudiese cambiar de canal sin levantarse del sofá, posiblementen o lo hubiese entendido. Total si sólo hay que levantarse, cambiar y volver a sentarse. Porque ahora mismo el mando a distancia es algo usual y barato, pero cuando se desarrolló era un lujo. Mi abuela, perteneciente a una generación donde conseguir tomates para comer era un problema, no entendería que alguien gastase dinero en semejante estupidez.

Que levante la mano el que no conozca la pirámide de Maslow. Básicamente es una representación esquemática de las necesidades humanas, desde las más indispensables (la base) hasta las más refinadas (la punta). Maslow dice que para cubrir un tipo de necesidad que se encuentre en la parte alta, hay que tener satisfechas las que quedan por debajo.

Pirámide de Maslow simplificada

En el primer mundo podemos dar por sentado que los que tenemos tiempo para escribir y leer en un blog como este, tenemos cubiertas al menos la primera y gran parte de la segunda. Por lo menos en lo elemental, de manera que muchos nos centramos en conseguir las tres partes superiores de la pirámide. Concretamente, como ya he expuesto en un párrafo anterior, voy a centrarme en la comodidad y, más concretamente, en la comodidad como vector para el consumo.

Hay algo que están obviando muchos generadores de contenidos: la gente consume ese tipo de productos (música, libros, cine), sobre todo, porque tienen un rato de asueto y no quieren complicarse la vida. Bien es cierto que en España hay cierto componente de gusto por la picaresca, cayendo en el estereotipo, y lo de poder contarle al vecino que te has bajado tal o cual película justo después del estreno tiene su parte de satisfaccción. Pero el asunto es que, si estando en casa podemos acceder a contenidos fácilmente y pagando una cantidad justa, no nos vamos a complicar la vida y vamos a pagar.

Claro que quien paga es quien considera que tiene la base de la pirámide satisfecha. Sinceramente aspiro a ascender por ese modelo, u otro similar, y en el pico podemos colocar conceptos como la realización personal, en lo que incluyo el tratar justamente a los otros.

Casos de éxito (conmigo)

Tengo cuenta Spotify desde sus inicios. En unos pocos meses me hice Premium. ¿Por qué? Simple: suple una demanda (a veces una necesidad) y lo hace a un precio que considero justo. Tener listas sincronizadas de música en mi PC y mi móvil con acceso a un catálogo inmenso de música que cada día se amplía. 10€. Pago.

Tengo Kindle desde hace ni dos semanas. Ya he comprado dos libros, tengo varios en la wishlist de Amazon y me he instalado el plugin de Firefox para agregar productos Amazon desde cualquier web. Este es un salto más grande: no sólo consumo productos directamente asociados al dispositivo que he adquirido (cualquier pensará en bajarse PDFs de la red sin pagar en lugar de comprarlos en Amazon), sino que Amazon consigue que yo conozca un servicio que no usaba antes.

¿Por qué le pago a Amazon? Porque considero que, aparte de la inversión en el aparatito, los precios de muchos libros merecen que yo los pague. Y ya no sólo es porque quiera retribuir el coste más un beneficio para mi proveedor, es que tengo la sensación de estar dando dinero a los generadores de contenido con muchos menos intermediarios. Y además, no olvidemos la comodidad: buscar libro en internet, comprar con un click. Y cuando vayas a por el Kindle, automáticamente tienes el libro descargado.

Critica algo constructiva

Aún así, espero que los precios de todos los productos de Amazon caigan más todavía, porque me parece que pagar más de 10$ por algo sin soporte físico cuando también has pagado (150$ aprox) por el lector, es un poco abusivo. Si dejo de comprar en Amazon los libros para dedicarme a ebooks ‘alternativos’ será por ese único motivo.

Con Spotify me pasa algo similar, pero más retorcido. Están limitando cada vez más las cuentas gratuitas. Si no van a permitir a gente usarlo libremente con publicidad y van a unificar la línea de negocio en la gente Premium, lo consideraré un grave error y posiblemente me borre.

Si dentro de dos días alguien tendrá una idea mejor, más completa y más barata. Tampoco vamos a dramatizar.

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2 pensamientos en “Piratería, buenos productos y comodidad.

  1. Yo ya ni uso el Spoty. Desde que me limitaron a 10 horas al mes y a escuchar cada tema como máximo 5 veces en total (ni si quiera al mes) me olvidé de él. Si quiero escuchar un tema me lo busco en youtube. Y si lo quiero para mi me lo descargo. No quiero ni puedo andar pensando en racionar el tiempo que me han concedido, y muchísimo menos en número de escuchas en total (¡¡¡¡5!!!!)

    Es una pena, pero hace al menos 2 meses que mis 10 horas de Spoty se han mantenido intactas.

  2. Pingback: Modelo de negocio para salas de cine basado en lo gratis « No, si ya verás tú como…

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