No, si ya verás tú como…

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Modelo de negocio para salas de cine basado en lo gratis

Tras leer “Free” de Chris Anderson y aunque no comulgo con todo lo que expresa en el libro, me siento con bastante fuerza moral como para divagar acerca de modelos de negocio asumidos y que, hoy en día, dan coletazos y signos de muerte inminente. Como buen aficionado, me he decantado por el negocio del cine; concrétamente en las salas de proyección.

Vaya por delante que no conozco el negocio de las salas de cine más allá de lo que el sentido común te dice y de lo que las voces supuestamente autorizadas para vocear sus penas dicen en medios de comunicación. Como lo que voy a plantear es una alternativa radicalmente distinta a lo que conocemos, no me da respeto desconocer el entramado de fondo. Aparte, como sólo es un divertimento, la posibilidad de decir alguna burrada puede caer en el saco de la ciencia ficción y listo.

Vaya por delante que este post ha sido inspirado por otro que he leido en otro blog. , pero que ahora mismo no recuerdo (y he perdido el enlace :S).

Realidades más o menos evidentes

Enumero cosas que se me vienen a la mente al hablar de salas de cine:

  • Entenderemos que el producto de la sala es la proyección de las películas. Como añadidos tenemos los servicios de cátering y los negocios aledaños al cine.
  • Se puede acceder al producto ofertado por las salas de manera gratuita en diversos canales, sobre todo asociados a Internet (intercambio de archivos). En caso de portales que favorecen la descarga y que reciben compensación económica por ello, el producto es de calidad similar, pero ya hablamos de piratería.
  • Los no duchos con Internet, pueden acceder al producto por un precio módico en las propias inmediaciones de las salas (piratería también)
  • La calidad del producto de Internet suele ser alta o creciente en poco tiempo. El mismo día del estreno (si no antes) se puede disponer de versiones TS con doblaje. A las pocas semanas, generalmente, se dispone de copias DVD o BLURAY. Generalmente la pega es el audio, de poca calidad o desincronizado, pero siempre se puede realizar una previsualización para comprobar la calidad del producto descargado.
  • La calidad del producto pirata adquirido a manteros y similares es muy arbitraria. No hay ninguna garantía y no se puede comprobar si el producto es el que deseamos adquirir hasta después del pago.
  • La existencia de estos dos canales alternativos a la distribución por salas merma los ingresos de las mismas y genera unos ingresos, en el caso de la pirateria, a gente no involucrada en el proceso productivo legítimo.
  • Los acercamientos a las nuevas tecnologías por parte de las salas de cine involucran poco al espectador y consisten, generalmente, en portales que emulan a una taquilla tradicional. Además, y es un aspecto muy relevante a mi entender, cobran por el uso de este medio un sobrecargo (coste de gestión lo llaman) al cliente.
  • Las salas de cine son cada vez más pequeñas y tienden a agruparse en enormes edificios donde conviven multitud de negocios diferentes (centros comerciales).
  • Las salas de cine ‘de barrio’ o ‘clásicas’ prácticamente han desaparecido.

La gente ya no va al cine…

… salvo para macro estrenos de películas con una inversión astronómica en publicidad. Eso o películas que sorprenden por algún motivo y de repente llenan salas. Personalmente no voy mucho al cine, pese a que es de las cosas que más me gustan, por dos motivos: la calidad de las películas ha bajado paulatinamente año tras año y el precio ha ido incrementandose de manera excesiva a mi entender. De hecho, el primer punto pesa más, por lo que casi no veo películas ni siquiera descargándolas de Internet. Al final siempre suele ser todo lo mismo.

La gente ahora prefiere…

… las series. Es algo evidente. Toda la calidad de producción, guión, interpretación, etc., está actualmente en series para televisión y/o Internet. Inmediato, bajo demanda, de calidad y gratuito. No quisiera ser yo el que tuviera que torear ese morlaco.

¿Qué tienen las salas de cine que ofrecer?

Pese a que las grandes productoras y los conglomerados empresariales encargados de la producción y distribución de películas se emperran en el 3D, posiblemente la gente no esté demandando eso. Lo digo sin ningún tipo de datos para corroborarlo, pero simplemente no veo a la gente a mi alrededor comentar todos los días sobre la última película que vieron en 3D. Pasó con Avatar y pare usted de contar.

Y es aquí donde tengo el germen de mi concepto para el modelo de negocio: el cine puede ofrecer una experiencia no replicable. Es eso que muchos le habreis oido hablar a abuelos y padres: entrar en la sala oscura, oir como la gente se pone en el asiento, las palomitas, la gran pantalla, etc. Ir al cine hace años que no se convierte en una experiencia y es sólamente ver una película. Si se pretende competir en el campo de “ofrecer películas para ver”, las salas están compitiendo con lo Gratis y eso es una batalla perdida de antemano.

Mi alternativa

Mi alternativa comienza con el planteamiento de nuevas salas al estilo tradicional: edificios con 1, 2, 3 ó 4 salas como mucho. Las entradas se reservarían exclusivamente por Internet y el precio sería cero. Entradas gratis. No hay costes de gestión de entradas, ya que una aplicación web (amortizable infinitamente) lo gestionaría todo. No hay gastos de personal de taquillas. Así nos ahorramos ver esas 8 taquillas de las cuales sólo 3 están normalmente ocupadas (¿os suena?).

Experiencias llevadas a cabo en Sevilla, como el cine de la Diputación o el del Rectorado, aparte de cines de barrio que se mantienen, nos dan la clave: lleno absoluto. Es decir: la proyección de películas en pantallas grandes para ser visionadas por grupos grandes de personas congrega un número importante de potenciales clientes.

Se podrían plantear servicios premium, como pagar subscripciones por prioridades en las reservas o pagar para elegir asientos, pero esto no lo veo tan claro. Puede correrse el riesgo de crear clientes “de segunda” con los gratuitos y eso no me parece una buena estrategia comercial.

¿Clientes de qué?, ¡si no pagan!

De cualquier negocio colindante a la proyección. Lo más dificil para vender algo es que el cliente vaya a tu tienda, por lo que yo propongo convertir las salas de proyección en puntos atractivos para consumidores y anunciantes. Desde los refrescos y las palomitas de toda la vida (“como no me gasto dinero en entrar, me compro algo”, esto, en conjunción con un lleno absoluto constante, no tiene mala pinta), a tiendas especializadas en cine (merchandising, DVDs, Libros, etc.), pasando por patrocinio cruzado de otras empresas interesadas, existe un amplio abanico de posibilidades para sacar beneficio económico partiendo de la aceptación de todo lo que he enunciado en el primer apartado; aquello de la Realidad.

Evolución deseable

Suponiendo que fuese un negocio rentable, ¿qué consecuencias alumbraría? Yo tomo como referencia lo que pasa con la música actualmente. La industria asentada, basada en la intimidación por recursos y la publicidad agresiva, sería desarmada instantáneamente. La gente no tendría que elegir en cual de esas películas con estrellas y explosiones se gasta su dinero: la gente se limitaría a decir “hoy quiero ir al cine”. Esa industria quema dinero compitiendo contra canales gratuitos en el juego de “dar películas para ver” y esa batalla está perdida.

Posiblemente la adquisición de cintas muy actuales y estrenos apoteósicos sería prohibitivo para una sala que comienza y que plantea este modelo. Por ello, posiblemente, su público de base sería público que no quiere ver una película, sino que quiere ir al cine (como me dijo alguna vez El Escapista). La sala podrá permitirse el lujo de adquirir cintas de pequeña tirada, producciones independientes, películas que nunca conocerían la luz del proyector… y la gente podría visionarlas gratis. Esas mismas copias podrían rotar localmente por distintas salas. En lugar de tener las mismas 5 películas en toda la ciudad, se podrían tener 50 películas en 10 salas, rotando semanal o quincenalmente. O tener una oferta dinámica, amoldada a lo que los clientes demanden por la web.

En un entorno de acceso libre como este, donde se satisface al cliente, la competencia en calidad es real. Si tu película no la ve la gente ni regalándola, tienes un problema. Si la gente, mediante el sistema de reserva de entradas, potencia también un sentimiento de comunidad, propone películas y da feedback a las salas, la capacidad de reacción y de adaptación a lo que la gente demanda es inmediata.

Resumen

Salas de calidad dispersas por el territorio nacional, formando una red colaborativa que fomenta la participación de los espectadores y que ofrece el visionado de películas de manera gratuita. Todo ello coordinado por aplicaciones web, tanto de uso privado para cada sala, como colaborativo en la red de salas como público para la reserva de entradas y colaboración de la comunidad de usuarios/clientes.

El cliente obtiene una oferta acorde con la demanda (ver películas en grupos con una pantalla grande), un catálogo selecto (el feedback hará que las salas seleccionen qué películas ver) y cierta independencia de las técnicas de márquetin para vender ‘éxitos de taquilla’.

A mi me mola. ¿Alguien me avala? :P

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3 pensamientos en “Modelo de negocio para salas de cine basado en lo gratis

  1. Y no sólo estrenos, mira lasexta3 con el mogollón de pelis más o menos antiguas, los ciclos que hacen y eso, me parece de las mejores ideas de la televisión en España en muchos años…

  2. La propuesta mola, dani, pero queda en el aite el hecho de que, sin ingresos multimillonarios, los grandes monstruos de hollywood no participan en nuevas producciones. No digo que no entienda que no hace falta tener una millonada para hacer una película, pero es la publicidad, el reparto y el trabajo de realización lo que mueve al público. No creo que una ‘sala convencional’ pueda cubrir lo que cuesta una película con el porcentaje que se saque con las ventas parasitarias. Aunque es mi opinión de desentendido, claro está. Y como cinéfilo sin ingresos que soy, me atrae tu propuesta. Un abrazo tio

  3. @sosio

    A mi me parece también una gran idea, aunque no la consumo. Imagina un ciclo Monty Python, o un ciclo Billy Wilder, rotativo, con las pelis proyectandose simultáneamente en varias salas locales. El coste es irrisorio en cuanto a adquisición de las copias, la calidad de las proyecciones está confirmada y la audiencia potencial es enorme.

    @Julián

    ¡Gracias por pasarte! No sabía que leias aquí. La cosa de los ingresos multimillonarios es también un objetivo ideológico de mi propuesta. Como @sosio bien sabe, soy partidario activo del reparto del trabajo, puesto que creo que eso repercute en menos corrupción y más riqueza para todos. Si en lugar de apoyar un modelo en el que unos pocos (MUY pocos) acaparan todos los beneficios, obtenidos por fuerza promocional y poco más, se apoya un modelo distribuido, local y colaborativo, posiblemente los costes se relajen y se adapten a la demanda real.

    En cuanto al mundillo de la producción cinematográfica, al menos en España, me parece interesante ver el vídeo de la rueda de prensa de Tinieblas González ( http://www.youtube.com/watch?v=0G4YVZfvPWk ). Aunque sólo sea un punto de vista, es llamativo y a lo mejor ayuda a comprender algunas cosas.

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