No, si ya verás tú como…

Tecnología, programación, negocio, música, literatura, …

Pasar por el aro.

[Este post ha sido escrito por @acocadelatorre, que me ha pedido un huequito en el blog]

Como muchos ya sabéis, el autor de este blog y un servidor nos embarcamos hace ya un año y medio casi en la aventura llena de obstáculos de emprender en este país que es España. Es por todos conocido que España es un terreno yermo para el emprendimiento, por culpa de la legislación, la normativa, la inexistente cultura empresarial, la situación financiera y todas estas cosas que aparecen en periódicos, reportajes, blogs, páginas de emprendedores etc.

Hay infinita información sobre las causas, análisis, y en algunos sitios (pocos) se presentan soluciones más utópicas o más realizables.


Lo que yo por lo menos no he leído por ningún lado (que igual lo hay por ahí) es una experiencia que realmente retrate el camino que debe recorrer un empresario en esta Andalucía de Dios en los años 2010 y 2011.

No encuentro mejor manera de explicar el proceso que decir que un emprendedor (en el campo de las nuevas tecnologías, que es el que conozco, pero supongo que se podrá generalizar más o menos) debe ser un maestro en el arte de pasar por el aro. Porque durante el tiempo que tarde en lanzar o cerrar la empresa, va a tener que tragar con tanto y va a tener que demostrar una paciencia tal, que no creo que cualquiera valga ni siquiera para intentarlo.

Lo primero será pasar por el aro de la legislación: tendrás que gastar un dineral en crear un papel que te permita montar un negocio. ¿Cuál es la razón de que se exija un capital mínimo de 3000 euros para crear una sociedad? ¿Es para que cualquiera no pueda crear una con 10 euros? Sí, sería muy malo para la sociedad española ahora mismo que hubiera cola en el registro mercantil y las notarías de gente queriendo formar una empresa…

Además el coste de la notaría, entre 500 y 800 € para que un señor que hizo una oposición firme un papel, pero eso es otra historia (y otro aro por el que pasar).

Después vienen los aros de la paciencia. Más que aros son tubos, porque son situaciones, trámites, reuniones y, en general, procesos, que no tardan menos de 3 semanas en solucionarse. Y eso en el mejor de los casos. Porque hemos pasado por el aro de estar meses tratando de reunirnos con personas de administraciones, instituciones, servicios de la administración pública o la universidad.

Hay que pasar por el aro de que, tras una serie de cancelaciones (mínimo una, y hasta 4), te sientes con alguien que:

A: No tiene ganas de hacer su trabajo o
B: Ni siquiera sabe hacerlo.

Hay que decir a su ¿favor? que la mayoría de los que nos hemos encontrado pertenecían a los primeros.

Por lo general, estas reuniones, que podían tratar sobre:

Alguna forma de financiación. En la información publicada (páginas web, boletines, programas electorales, foros de emprendedores) por estas instituciones, esta financiación era prácticamente regalada con un buen plan de empresa (el plan de empresa es algo que merece un post para él solo) y cuando leías lo que te decían parecía que tal como entraras por la puerta iban a recibirte con un pasillo de alabardas y cornetas mientras llovían pétalos de rosa porque “Emprendedor, lo tienes muy difícil pero no te preocupes, estamos aquí para ayudarte en lo que haga falta”. Luego no funciona así, claro.

Algún proyecto en el que trabajar, o personas que estaban “aparentemente” dispuestas a trabajar con nosotros. Este es, quizá, el aro más decepcionante por el que hemos pasado: Gente que te saluda como si fueran tus amigos desde preescolar, que te sonríe, que te promete el oro y el moro, y que, aunque te creas la cuarta parte, aún así, sigue pareciendo un buen trato. Gente que te dice “esto lo tenemos que tener en marcha cuanto antes, mándame tal o cual”, pero que luego cuando les mandas lo que sea corriendo tardan dos semanas en contestar.

En esos tiempos hay que pasar por el aro de no llamar 10 veces al día aunque te estés jugando tu futuro a una carta con ellos, para no perder las formas.

Todos, absolutamente todos los contactos y reuniones que hemos mantenido con todas estos “profesionales” de la venta de humo han resultado en pérdidas de tiempo y retrasos de meses.

Nos han demostrado que no tienen ningún interés en hacer su trabajo (porque ninguno nos ha dicho “es que vuestra idea es irrealizable”, nadie nos ha espetado (salvo en la banca privada, claro) “es una idea estupenda pero es absolutamente imposible que os demos dinero porque no lo hay”. Es decir, que era un plan de negocio viable (como nosotros sabíamos), en algún sitio nos podrían haber ofrecido financiación, o haber cerrado de alguna manera alguno de los varios proyectos que nos habrían hecho posible encontrar esa financiación.

Las instituciones no nos han dicho que sí, ni que no, se han limitado a marear la perdiz pidiendo documentación, organizando reuniones de productividad nula llenas de topicazos, lugares comunes y explicándonos cosas que ya sabíamos (porque aparecen en sus webs o en el BOE, y hay extensa documentación web sobre emprendedores).

Uno quiere ir a un sitio y que, en un plazo razonable, te digan sí o no, no estar seis meses esperando a que, por ejemplo, una responsable del servicio encargado del fomento de la cultura emprendedora de la Universidad de Sevilla, por fin te diga un día que va a ser casi imposible que consigamos financiación. Si me hubiera explicado el porqué el primer día que fui, si me hubiera dicho: “si haces esto y tienes esto otro consigues financiación, si no, no”, me hubiera ahorrado tanto en tiempo y dinero…

Pasar por el aro, el aro de la incompetencia, el aro de la gente mala, el aro de que no respeten tu tiempo ni tu esfuerzo, el tubo de la paciencia infinita, el aro de que insulten tu inteligencia día sí día también, el aro de que no se respete lo que se firma, el aro de que te paguen con meses de retraso una miseria por un trabajo que a tu cliente le va a reportar 10 veces lo que te va a pagar a ti por hacerlo. Ser emprendedor es pasar por el aro, y hay que estar dispuesto a ello.

Esta es mi reflexión. Estamos muy orgullosos de haberlo intentado, y tampoco hay que dramatizar en demasía mi reflexión. Simplemente creo que si se decide emprender en el entorno de la tecnología y la universidad, hay que estar mentalizado para todo esto, tratar de adelantarte a los acontecimientos, y ponerte pelotillas de autocontrol porque vas a tener que tirar los dados casi todos los días de partida.

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2 pensamientos en “Pasar por el aro.

  1. Todo eso sin contar con que, pensando mal y casi seguro que acierto, no os darán subvención ni podréis llevar a cabo vuestra idea pero a la vuelta de la esquina estará alguno de los que os han “atendido” colgándose la medalla de vuestro proyecto.
    Por eso marean tanto la perdiz, por eso os dan tantas largas… Por eso a mi me han negado proyectos que he visto después funcionando en manos de los que me lo negaron.

  2. Pingback: 94.000 Razones para cerrar mi empresa « No, si ya verás tú como…

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