No, si ya verás tú como…

Tecnología, programación, negocio, música, literatura, …

No he ido

He ido a todas las convocatorias nacidas del 15M que se han dado en mi ciudad. Incluso a la primera, cuando de camino veías a muy poca gente convergiendo en Plaza de España y casi te entraban ganas de darte la vuelta, pensando que iban a estar los cuatro aburridos de turno, los de la bandera republicana, las juventudes comunistas y tres más que se quisieran apropiar del cabreo. Ayer se celebró el aniversario. No fui.

Mucha gente no habrá ido porque piensan que los valores del 15M se han diluido, que no se ha avanzado, que no hay propuestas, que ayuda a ciertos partidos políticos, que la cosa no está para perder el tiempo en la calle, etc. Mi motivo para no ir es muy sencillo: no fui por no liarla. No me basta con salir a la calle y decir que tenemos que ser buenos, que nuestra fuerza está en no hacer nada. No me vale.

Aquí todo el mundo tiene una hipoteca, necesita trabajar, no sabe como va a pagar la matrícula de la universidad, paga muchos impuestos… pero sólo levantamos las manos y decimos “mirad que buenos somos”. A mi no me quedan más mejillas. Siglos de tradición cristiana nos han hecho occidentales sumisos y respetuosos con los púlpitos, ya se suban ahí sacerdotes, patrones o reyes. El “¡Basta ya!” debería ser un “Basta ya de tener miedo”. Yo ni siquiera pido la redistribución de la riqueza, quiero la redistribución del miedo.

Hasta que el que decide la vida de miles de sus congéneres de una u otra manera no tenga miedo a las consecuencias, esto no cambia. Y gente sentada en la calle es un comienzo, pero a todo se acostumbra uno. El mismo miedo que le hace a un currante callarse cuando un jefe déspota se aprovecha de su sudor deberían sentirlo la panda que elegimos para gobernar cuando roban y se les pilla.

No voy a más manifestaciones. Que yo no estoy indignado ya: estoy hasta las pelotas. Hasta las pelotas de intentar levantar esto, de aguantar provocaciones, de que el Gobierno nos haga el avestruz, de que hasta estudiar sea ahora un modelo basado en la deuda, y de que cuando pasen cosas, a nadie le sorprenda. No quiero ser el único que, por principios, quiera utilizar un lanzallamas y que a aquellos que defiendo me metan en el saco de los alborotadores psicópatas o de los perros con el cerebro lavado. Quiero poder quedar con mis compañeros ciudadanos y poder ir a partirle la cara a la piara que nos ha llevado a donde estamos; y para eso todavía queda tiempo. Mientras tanto, intentaré no estorbar.

Anuncios

Navegación en la entrada única

3 pensamientos en “No he ido

  1. Yo sí que fui, pero mi ánimo estaba ya incendiando con el tuyo…

  2. No eres el único que piensa así. Va tocando replantear la finalidad y la forma de las protestas.

    La histeria revolucionaria está bien para un rato, pero sólo eso.

  3. Pingback: Perdiendo presión « El Incordio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: